cuartoseptimoarte
Un espacio para el cinéfilo, el escritor y el lector errante de la web.
10.7.11
www.escritores.org
www.escritores.org es un sitio que brinda herramientas y recursos para aquellos escritores que no son "ni célebres ni millonarios", como bien destacan en su página de inicio. Gracias a él, muchos escritores independientes que no encuentran su lugar en el nuevo mundo de las editoriales "convencionales", han logrado publicar sus obras, ya sea vía Internet o vía libro. Se invita a cualquier escritor a participar de él, con el único fin de promover la cultura literaria a través de los ojos de aquellos que jamás se visualizan detrás de grandes textos.
29.6.11
CICLO DE CORTOMETRAJES.
Ciclo de Cortometrajes en el CCC
Por EscribiendoCine - Mar, 28/06/2011 - 17:15Los jueves 7, 14. 21 y 28 de julio a las 20.30 hs el Centro Cultural de la Cooperación(Corrientes 1543- Sala Raúl González Tuñón) presentará un programa de cortometrajes argentinos que incluye No me ama deMartín Piroyansky, Borregos de Mariano Hueter, Pies de Nicolás Tannchen y Mili Tedesco de Adrián Caram y Federico Arzeno, entre otros. El ciclo es presentado por la distribuidora Hasta 30 minutos.
Programa de los jueves 7 y 21 de julio
Cubo Mágico - Director: Juan Baranchuk - 15 min.- Argentina. Sinopsis: “Cubo Mágico” es un viaje en el tiempo hacia atrás. El cortometraje cuenta la vida completa de un hombre de atrás hacia adelante, desde su muerte a los 90 años en el año 2060 hasta que tiene 3 años en 1973. Durante toda su vida el hombre intenta obsesivamente resolver un cubo rompecabezas.
Marfil - Director: Alessio Rigo de Righi - 11 min- Italia y Argentina. Sinopsis: César está a punto de ser nombrado Presidente Ejecutivo de una empresa multinacional. Algunos miembros de la junta directiva, temiendo que César centralice todo el poder en sus manos, se conjuran en su contra. El sueño de Calfurnia, la mujer de Caesar, coloca el relato en un plan onírico, o sea, en un universo sin límites. La tormenta que enrarece la noche de la conjura contribuye a crear un clima de misterio, suspenso y presagio.
Las Llaves - Director: Lucas Santa Ana- 10 min- Argentina. Sinopsis: Separado hace unos meses de Pedro, Matías invita a Lucho a su casa, pero lo que parece empezar bien se complicará cuando el pasado de su relación con Pedro se haga presente en la forma de Las Llaves.
Mili Tedesco - Director: Adrián Caram y Federico Arzeno. 30 min- Argentina Sinopsis: Mili Tedesco es la novia de Angora Bonta, un fabricante de tablas de surf de Mar del Plata. Mili ha tenido un intento de suicidio y su inestabilidad la lleva a refugiarse en Nico Bonta, el hermano menor de Angora. La naturaleza triangular del deseo, en la que están atrapados pero en la que han encontrado un pequeño paraíso, tarde o temprano estallará sin que ninguno de los tres pueda salir indemne.
Programa de los jueves 14 y 28 de julio
No me ama - Director: Martín Piroyansky. 16 min- Argentina. Sinopsis: Una pareja joven que está por cumplir tres años de noviazgo viaja a recorrer la costa uruguaya. Durante el viaje, vemos imágenes de los paisajes y los días de los dos juntos, pero sólo escuchamos un monólogo interno de él, que en su neurosis comienza a creer que ella no lo ama. A medida que avanzan por lugares cada vez más hermosos, su discurso interno lo enceguece y decide terminar con la relación pero no se atreve a hacerlo.
Bosquejos - Director: Diego Flores. 20 min- México y Argentina. Sinopsis: En un largo recorrido por carretera, dos hermanos “Pablo” y “Nicolás”, vuelven de San Antonio para ver a su familia en Tlalpujahua, Michoacán. Van emocionados y les llevan regalos a todos, ¿pero con qué llegarán?, ¿quién se quedará en el camino? En el trayecto platican sobre una historieta western que entre los dos planean escribir y dibujar.
Los Borregos - Director: Mariano Hueter. 11 min- Argentina. Sinopsis: En un álbum de fotos subido a la red social más popular de Internet, se recuerdan hechos ocurridos hace ya un año. Tres amigos inseparables y leales, hacen los imposible por defender a Ramiro (hermano menor de uno de ellos) de los abusos de un chico mayor dentro del colegio. La hermandad, la amistad y una historia que nunca será contada.
Pies - Director: Nicolás Tannchen. 20 min- Argentina. Sinopsis: Daniel tiene una fascinación muy peculiar por los masajes en los pies, pero su novia no quiere complacerlo. Es entonces cuando empieza una relación secreta con su compañera de trabajo, juntos van a un albergue transitorio con el objeto de hacerse masajes en los pies.
15.6.11
Almas Armadas
Mi respiración casi no tenía ritmo. El corazón me latía, acelerado y furioso, provocándome más miedo y hasta cierto dolor. Sentí a la angustia, mi enemiga más temeraria, descender desde mi cabeza hasta mi garganta, bloquéandome aún más. Mis piernas y brazos intentaban coordinar en vano bajo las órdenes torpes de mi mente entumecida. Yo corría, con la mayor rapidez posible, con desesperación. La sangre hirviendo colmaba mis venas, provocándome espasmos en los músculos. Yo continuaba corriendo. Sentía que había un motivo para no detenerme hasta el último tramo de mi recorrido: el terceavo piso de aquel hospital que me parecía tan lúgubre y feroz. En mi camino, observaba las paredes de los corredores descascaradas por el fuego y el paso de los años. Tanto el techo sobre mi cabeza como el piso que me sostenía en mi carrera, se estrechaban a medida que avanzaba por los pasillos. Alguien me esperaba en la meta, casi con la misma angustia que sentía yo, pero no lograba esclarecer la imagen difusa de ese alguien, que se me presentaba como una vaga sombra humana. No reconozco su rostro ni consigo verlo en todo el recorrido, pero mi frenética marcha continúa. Sé bien que, acechando desde la penumbra, había criaturas desconocidas, que ni siquiera podía imaginar. Tras un abrir y cerrar de ojos, me encontré subiendo una extensa escalera cuesta arriba. Los gritos apagados resonaban junto a mis pesados pasos en los pasillos, inhabitados a simple vista. Yo sabía a dónde me estaba dirigiendo, pero claro, no de manera consciente. Aún me esperaba una desgracia que no conocía y eso me provocó terror. Continué mi huída hacia pisos cada vez más deshechos e intimidantes. Yo sentía los ojos de mis adversarios invisibles, ocultos y silenciosos, clavados en mi nuca, erizándome la piel y helandome la esperanza. A pesar de todo, seguí corriendo hasta llegar. La imagen del alguien que me esperaba cada vez se tornaba más clara, como anunciándome que pronto, todo terminaría. Ahora podía ver a esa imagen como a un ser humano, reconocía sus facciones y su porte. El alma me pedía a gritos no detenerme, pero mis piernas respondían con la mayor torpeza. Tomé una curva, en el último corredor oscuro, esperando el fin de mi amargura. Logré ver el camisón holgado que ese alguien vestía e incluso, noté la esperanza que brilló en sus ojos, tan angustiados como los míos, al verme llegar. El alguien lanzó un grito ahogado que se perdió en la inmensidad que nos rodeaba. A unos pocos pasos de llegar finalmente, la desesperación me desmoronó. Sentí infinidades de brazos y manos que tomaban los míos con decisión. Sentí ganas de llorar, al ser consciente de que lograban reducirme, arrancándome gritos de ira y frustración. El alguien, desde donde estaba parado observando, me miraba adolorido por mi fracaso. Volví los ojos hacia mis captores y descubrí sus resplandecientes uniformes blancos: eran enfermeras. Quizás eran diez, o quince, o cincuenta, o tan sólo dos, pero todos sus rostros estaban dirigidos hacia mí, provocándome sentimientos de desdicha y soledad. Me miraban con lástima, pero con cierta determinación que anhelé. Las lágrimas finalmente brotaron de mis ojos y yo pensé en mi debilidad frente a la amenaza. Abrí los párpados al sentir un duro y estridente pinchazo que hizo temblar mi antebrazo izquierdo. Quise buscar la jeringa responsable del dolor y el frío que ahora sentía correr por mi sangre, pero no logré visualizarla entre el tumulto de rostros. Cerré los ojos con fuerza, intentando y deseando hacer desaparecer todo aquello que me embargaba el cuerpo. Poco a poco, mi cuello, mis brazos, mi piernas y hasta mi mente, se rindieron bajo el efecto del líquido helado inyectado en mi brazo. Sentí a las lágrimas surcando mi rostro hasta desaparecer en mi boca, dejándome un sabor entre salado y amargo. Mi respiración fue alcanzando su ritmo normal, o por lo menos el ritmo que me permiten unos pulmones fumadores y veteranos, hasta tornarse casi imperceptible. Mis latidos y mis ideas disminuyeron al compás.
Abrí los ojos de repente, mirando fijamente el lugar donde me encontraba para reconocerlo. Al pasarme una mano empapada por mi frente en idénticas condiciones, reconocí el sabor de las lágrimas en la comisura de los labios. Quise estirar la mano hasta el vaso de agua que reposaba en mi mesa de luz, pero el persistente entumecimiento de la pesadilla no me permitió lograrlo. Frustrada, dejé que las lágrimas volvieran a caer. Tras una inspiración profunda que casi logró reconfortarme, apoyé mi cabeza lentamente en la almohada. No quise pensar en las imágenes de aquel tormento, que sin pausas pero sin prisas, se desvanecían de mi memoria. Tampoco quise pensar en el "alguien" que me esperaba en el último piso de aquel hospital; sabía que lo había decepcionado y eso hacía opacar mi juicio aún más. Acomodé las sábanas que me apresaban y , tras un momento, cerré nuevamente los ojos tratando de conciliar el sueño.
Abrí los ojos de repente, mirando fijamente el lugar donde me encontraba para reconocerlo. Al pasarme una mano empapada por mi frente en idénticas condiciones, reconocí el sabor de las lágrimas en la comisura de los labios. Quise estirar la mano hasta el vaso de agua que reposaba en mi mesa de luz, pero el persistente entumecimiento de la pesadilla no me permitió lograrlo. Frustrada, dejé que las lágrimas volvieran a caer. Tras una inspiración profunda que casi logró reconfortarme, apoyé mi cabeza lentamente en la almohada. No quise pensar en las imágenes de aquel tormento, que sin pausas pero sin prisas, se desvanecían de mi memoria. Tampoco quise pensar en el "alguien" que me esperaba en el último piso de aquel hospital; sabía que lo había decepcionado y eso hacía opacar mi juicio aún más. Acomodé las sábanas que me apresaban y , tras un momento, cerré nuevamente los ojos tratando de conciliar el sueño.
Etiquetas:
Pesadillas,
Relatos,
Sueños
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Córdoba, Argentina
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